LA FUERZA DE LA VERDAD

31 de julio de 2025

 

Hay, para todo conflicto, una solución pacífica.

“[…] existen leyes espirituales que permiten hacer frente a cualquier situación y resolverla armoniosamente mediante la fuerza de la verdad”, afirma Pierre Pradervand (1)

La historia que relata, para ilustrar sus palabras, me impresionó profundamente.

Los hechos sucedieron en Ruanda, en 1994.

A las dos de la madrugada, durante la guerra civil, una banda armada irrumpió en casa de Makengo Mapululu, un hombre que practicaba la sanación espiritual. Dicha práctica sostiene que todo ser humano posee una naturaleza espiritual, y al ser reconocida, soluciona cualquier conflicto armoniosamente.

La certeza de que el Amor y la Vida están siempre presentes disolvió en Makengo el miedo que comenzaba a dominarlo. A pesar de la dramática situación, miraba a aquellos hombres con los ojos empapados de amor, sin abandonar en ningún instante esta actitud.

En cierto momento, su hija se echó a llorar. Uno de los agresores levantó su bayoneta para matar a la niña. El padre afirmó inmediatamente en su interior:

     “La ley del Amor está presente aquí, controla esta situación y gobierna a todos y cada uno”,

con total seguridad de que era así. 

Repentinamente, el agresor se detuvo y bajó el arma. El padre de familia relató, cuando dio a conocer los hechos, que cada segundo de aquella situación era muy valioso para él. Continuamente mantuvo en su pensamiento la certeza de que aquellos hombres eran los hijos de Dios, y que albergaban en su interior todo el Amor y la Gracia del Creador. Ni por un instante desvió su atención de esta verdad espiritual. Al cabo de media hora de este trabajo callado, aquellos guerrilleros se apaciguaron, como si recibieran el Amor que la familia emitía. Y Makengo pudo entonces afianzar con mayor profundidad su tarea en aquellos seres humanos, reafirmando silenciosamente que el hombre que Dios creó es perfecto y está lleno de bondad. (2)     

Cuando aceptamos como cierto un comportamiento negativo en alguien, estamos dando credibilidad a algo que no es verdad en él. Y podemos mirar más allá de aquella situación, a la  realidad espiritual que es esa persona. Pienso en las posibilidades extraordinarias que esta forma de actuar tiene para cada uno de nosotros. El mundo se transforma cuando fijamos la mirada en la Luz y la belleza que Dios puso en cada ser. Y la hace emerger.

Aquel padre de familia sabía que:

     Como el Amor es omnipresente, todo lo que le sea contrario carece de poder, de capacidad de actuar, de hacer daño. Como la conciencia divina es infinita, y es todo, no existe en el universo divino ninguna conciencia que pueda manifestar disposiciones contrarias al Amor”. (3)

Ante esta práctica callada del verdadero poder espiritual, los bandidos mostraron un cambio radical en su comportamiento y en sus intenciones. Depusieron las armas y comenzaron a mostrarse amistosos. Permanecieron en aquel hogar unas dos horas, charlando animadamente con la familia. Finalmente se marcharon sin haber hecho daño a nadie. El Amor había triunfado.   

Un afectuoso abrazo.

Hasta el próximo día.                    


  1. Pradervand, Pierre, El arte de bendecir, Ed. Sal Terrae, Maliaño (Cantabria), 2022, pág. 117
  2. Ibid, págs.. 117-118
  3. Ibid, pág. 118
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Armonía Martín
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