MÁS SOBRE EL AMOR
Estos luminosos estados del Ser nos están aguardando. A todos. Podemos sentir la llamada en nuestro propio corazón. Y un leve recuerdo, como un fulgor, puede cruzar nuestra mente y dejar en ella una huella sutil de lo que fuimos cuando gozábamos de la Gracia, en la Eternidad. Desde allí se nos tiende una mano y se nos señala el camino de regreso al Hogar.
La próxima parada: la del Amor incondicional.








