LA ETERNA COMPAÑÍA
Un día, cuando tenía unos cuatro años, mientras me encontraba sentada en unos peldaños que daban al patio trasero de la casa de mis abuelos, de repente oí una voz extraña y áspera que me dijo: “Ve y asusta a Aurora y, si me obedeces, te prometo que nunca estarás sola…







